El agua es vida.
El agua es nuestra misión.

El elemento H2 O

Fue el químico Henry Cavendish (1731 - 1810), quien descubrió la composición del agua, cuando experimentando con el hidrógeno y el oxígeno, combinó estos elementos para crear un mezcla explosiva (la base del soplete oxhídrico) que generaba agua. En 1811 el médico italiano Amadeo Avogadro finalmente descubrió la fórmula H2O del agua.

 

Aunque el agua tenga una sencilla estructura molecular, posee, no obstante, unas propiedades físicas únicas. Es el único elemento que existe en nuestro planeta en estado sólido, líquido y gaseoso. Son estas propiedades especiales las que hacen que el agua sea tan fascinante y tan importante para todas las criaturas. El agua tiene 775 veces la densidad de aire. Este hecho causa un efecto de “flotabilidad' que nos permite – a nosotros y a la mayor parte de mamíferos - nadar.

 

Muchas sustancias se dilatan cuando se calientan y, al mismo tiempo, disminuyen su densidad; en forma inversa, aumentan su densidad cuando se enfrían. Cuando un líquido se enfría, la parte más fría se hunde hacia abajo. El proceso de congelación del agua funciona de forma distinta. El agua alcanza su densidad máxima a los 4 grados Celsius, la cual es exactamente 0,999973 kilogramos/L. La densidad del hielo es de 0,91 kilogramos/L – por este motivo los icebergs flotan en el agua. Este hecho también explica por qué las cantimploras congeladas revientan y por qué los peces pueden sobrevivir en un lago congelado. Ellos viven en el fondo del lago donde el agua posee una mayor densidad y su temperatura es aproximadamente de 4 grados Celsius.

 

El agua es un mal conductor del calor. Esta propiedad tiene una grandísima importancia para el clima global. El agua en realidad puede almacenar mucho calor, que posteriormente libera de nuevo durante la estación fría. En la estación cálida, está acumulación del calor evita el calentamiento excesivo de la tierra. De este modo el agua modera las diferencias de temperatura.

 

Si un centímetro cúbico del agua se evapora (aproximadamente a 100 grados Celsius), su volumen aumenta hasta a 1.243 centímetros cúbicos (la presión del vapor) - un proceso que constituye la base de la construcción de la caldera de vapor; y que dio lugar en su día a la Revolución Industrial.

 

Las propiedades físicas y químicas del agua la convierten en un disolvente universal y en un medio de transporte, que se integra en todos los ciclos de la naturaleza, tanto a nivel microscópico como macroscópico. Sin el agua, por ejemplo, no existiría ninguna circulación de nitrógeno o de fósforo - ambos elementos esenciales en la biosfera – ya que no hay ningún otro camino para el movimiento de los iones correspondientes.

 

El agua puede disolver las sales y transportarlas en forma disuelta para alimentar a las plantas. Las plantas usan estos iones como nutrientes y liberan en la atmósfera el agua que no necesitan para su metabolismo del nitrógeno. Este pequeño ciclo del agua es tan importante como el ciclo completo - sin él, y sin el agua, no existiría la vida.